Estimados políticos:

No quiero una mayor deuda, ni un mayor déficit, ni mayores impuestos, ni más trabas para crear riqueza. No quiero tampoco que mis ahorros valgan cada vez menos por su empeño en estimular la demanda agregada, que solo crea burbujas de riqueza ficticia, las cuales acaban como todos, por desgracia, conocemos.

Señores, sólo les necesito para que redistribuyan la riqueza de forma que garanticen el Estado de derecho, y a poder ser, dentro de sus limitaciones, de una forma eficiente. Y no, no quiero esos planes de estímulo que a lo mejor ven necesarios –que sirven de salvavidas para los improductivos-, y que suelen ser invertidos en actividades de bajísima productividad –como la construcción y la obra pública-, pero que, créanme, no lo son.

Permítame decirles que no es casualidad que un aumento del gasto público implique una bajada en la productividad y también, como inciso, que no necesito que mi pueblo o el suyo tenga una radio o televisión pública que les haga publicidad con el dinero de mis impuestos.

En la España actual lo que estoy pidiendo puede parecer una utopía, pero no es así. Basta con mirar a los países nórdicos –esos que muchos políticos usan, eso sí, solo diciendo lo que les interesa- para ver que la privatización de las carreteras –en Suecia dos tercios de las carreteras son privadas-, y que la privatización de las telecomunicaciones son posibles y no solo no suponen un problema, sino que ahorran dinero al contribuyente.

¿Sabe que le pido? Tener facilidades para montar mi negocio, -es una vergüenza que España está en la cola de la OCDE en facilidad para crear empresas- y eso solo se consigue reduciendo la burocracia, las cargas fiscales y con un mercado laboral más flexible –para seguir con el ejemplo de los países nórdicos, en ellos el salario mínimo no se establece por ley, el despido es mucho más barato, y en el caso de Dinamarca, es gratis en la mayoría de los casos-. Algo que la izquierda debe no entender, pues se piensan y quieren hacerle pensar a usted, que cuanto más “protegido” esté el trabajador mejor será su salario y sus condiciones laborales. Si es usted uno de ellos, permítame darle dos datos: En Dinamarca el salario medio es de 54.716 Euros anuales, mientras que en España –donde se “protege” mucho más al trabajador- es de 26.526 Euros anuales. De hecho, el principal beneficiario de que los trabajadores tengan sueldos más altos es el empresario, pues sus productos podrán ser vendidos con mayor facilidad.

Por último, pedirles que no nos tomen el pelo, pues aunque es verdad que en Bruselas se exigen ajustes, estos ajustes pueden venir por la vía del gasto y por tanto, no tienen por qué implicar una subida de impuestos.

Un saludo,

FBC Madrid, en junio de 2016