“Levántate pronto, trabaja hasta tarde y encuentra petróleo” John D. Rockefeller

A día de hoy el petróleo gana claramente la “batalla” en la demanda del transporte, pues la cuota de mercado -porcentaje que posee una empresa o negocio en un mercado determinado- de los vehículos eléctricos, de gas natural o híbridos es muy pequeña. Si bien en la producción de electricidad su peso es escaso, pasando, en Estados Unidos, de representar el 15 por ciento de la generación eléctrica en los años setenta a el 1 por ciento actual, en Europa representando alrededor del 3 por ciento, y en Japón en torno al 8 por ciento (en Japón tanto la energía eólica como la solar apenas aportan nada, mientras que en Europa la eólica representa el 3 por ciento y en Estados Unidos el 2).

¿Pasará a tener el petróleo esa escasa presencia en el sector del transporte?

No.

¿Será menor su presencia en dicho sector?

Por supuesto. Es sólo cuestión de tiempo.

Las amenazas a las que se enfrenta el petróleo en el transporte son:

 Los biocombustibles

-El etanol, que es principal biocombustible para el transporte. Posee un 32 por ciento menos de contenido energético que la gasolina, pero su elevado porcentaje de octano (líquido combustible más ligero que el agua, que se obtiene por destilación del petróleo y se emplea en la preparación de gasolina para conseguir que aumente la resistencia a la explosión de un motor) mejora la eficiencia y el rendimiento del motor. Este etanol se genera de diversas formas, pues en Estados Unidos se produce generalmente a partir de maíz, mientras que en Brasil se produce a partir de caña de azúcar.

-El biodiesel, que se produce principalmente a partir de aceites vegetales para motores diésel, pero que puede emplearse en motores convencionales sin apenas modificaciones

*Según la Agencia Internacional de la Energía, los biocombustibles podrían aportar el 27 por ciento del combustible de transporte en 2050 y evitar más de 2,1 gigatoneladas de CO2 por año si se produjera de manera sostenible.

Los vehículos de gas natural

Que usan tanto metano como propano. Los vehículos de gas natural comprimido son el tipo más extendido de vehículo de gas natural, estos llevan décadas usándose para el transporte público en todo el mundo. También encontramos vehículos de gas natural licuado, que requieren de mayores infraestructuras y costes de instalación y mantenimiento que los anteriores. En Estados Unidos, casi uno de cada cinco vehículos pendientes de incorporación a la flota funciona con gas natural. Los países con más vehículos de gas natural son, por orden, Irán, Pakistán, Argentina, Brasil y China.

 Motores bivalentes

En latinoamerica, casi el 90 por ciento de los vehículos de gas natural tienen motores bivalentes, que les permiten funcionar con gasolina o gas natural. Del mismo modo que en Pakistán.

 El carbón

La conversión del carbón a combustible líquido permite que el carbón pueda utilizarse como alternativa al crudo. Si bien Sudáfrica posee la única industria comercial de conversión de carbón a líquidos actualmente en funcionamiento (allí cerca del 30 por ciento de las necesidades de gasolina y diésel del país se cubren con carbón nacional), hay otros países con dependencia de importaciones de crudo e importantes reservas de carbón, donde el licuado del carbón tiene margen de crecimiento.

Vehículos eléctricos e híbridos

La cuota de mercado de los vehículos eléctricos es de apenas el 2,02 por ciento, pero sigue creciendo (Japón es un ejemplo). A finales de 2013 había más de 40.000 vehículos de pasajeros y de reparto eléctricos. Los vehículos eléctricos son una alternativa que no debe desestimarse, pues a pesar de que el coste inicial es mayor con respecto a los convencionales, el coste de vida en un periodo de 10 años es muy parecido. A esto hay que sumarle un posible beneficio medioambiental (que depende de la fuente de energía primaria que produzca esa electricidad) así, por ejemplo, si se usa carbón para producir esa electricidad, esos beneficios no se verían.

En el caso de los híbridos eléctricos, en Estados Unidos, que posee la mayor flota de este tipo de vehículos, se han vendido más de 3 millones desde 1999. Estos vehículos tienen un cuota del 20 por ciento de las nuevas ventas en Japón, frente al 3 por ciento de Estados Unidos.

En cuanto a los vehículos completamente híbridos encontramos al Prius, cuyas ventas se triplicaron de 2008 a 2013, año en el que superó los 3 millones de ventas.

La pila de combustible de hidrógeno:

Fueron presentados por Toyota en el Salón del Automóvil de 2013. Estos vehículos no sólo son respetuosos con el medio ambiente sino también muy eficientes en el consumo de energía. Los principales obstáculos de estos vehículos son su tamaño, su complejidad y su elevado coste. Actualmente, no hay ningún modelo de coche privado de pila de combustible que se venda, pero desde 2009 han salido varios prototipos y modelos de prueba de estos. En cuanto a los vehículos industriales y similares, en 2013 ya había más de cuatro mil carretillas elevadoras de pila de combustible en servicio en Estados Unidos. Por último, destacar que hay más de cien autobuses públicos de pila de combustible en servicio actualmente, y que estos proporcionan una mejora del 30-141 por ciento en economía de combustible respecto a los autobuses de diésel y de gas natural.

El fin del monopolio del crudo en los combustibles del petróleo es algo que se va a producir, es cuestión de tiempo.

Para más información, y más detallada no sólo de este tema tratado, sino de muchos otros relacionados con el mundo de la energía en el pasado, presente y futuro, recomiendo el libro La Madre de Todas Las Batallas, de Daniel Lacalle. Un libro que recomiendo “enérgicamente”

Artículo de Francisco Bohórquez

El petróleo en el transporte