ali

Fue sin duda un gran boxeador y un gran ser humano y sobre todo llegó a ser, y lo consiguió, un hombre libre, valiente e inspirador.

En 1961 cuando ya era un afamado boxeador y gracias a su amistad con Malcolm X se había hecho musulmán a pesar del rechazo de su propia madre, de la comunidad cristiana e incluso de los integracionistas, como Martin Luther King, adoptando el nombre de Mohamed Alí, Muhammad (el que es digno de alabanza) y Ali (cuarto Califa dignamente guiado).

En un momento dado y con motivo de su llamada a filas durante la guerra de Vietnam en 1966, siendo campeón del mundo del peso pesado, pretextó objeción de conciencia por motivos religiosos, lo que motivó que la Comisión Atlética de Nueva York suspendiera su licencia para boxear y por tanto la posibilidad de ganarse la vida como boxeador, además fue condenado a una fuerte multa y a 5 años de cárcel aunque quedaría en libertad bajo fianza con la imposibilidad de salir del país al serle retirado el pasaporte. La última palabra sobre el destino de Ali quedó en manos de la Corte Suprema, que admitió el caso el 19 de abril de 1971. El 28 de junio se dio a conocer la resolución final a su favor: la corte dejó sin efecto el alistamiento, tras un cambio radical en sus primeras intenciones, argumentando un vacío del Departamento de Justicia que no especificó la razón por la que se negaba la objeción de conciencia… la forzada resolución venía propiciada, seguramente, por la pérdida de popularidad en la opinión pública de la guerra a la vez que Alí ganaba en reconocimiento.

Su suerte, su buscado destino, se encauzó: se libró de ir a prisión y pudo recuperar su carrera deportiva para volver a ser campeón del mundo en un brillante combate en República del Congo en octubre de 1974 ante George “Big” Foreman.

Poco después de retirarse y tras numerosos éxitos deportivos se le diagnosticó la enfermedad de Parkinson que le acompañaría hasta su muerte.

Sus enriquecedores combates en favor de sus convicciones, a favor de la paz, contra el racismo y en favor del Islam continuaron, después de su retirada y a pesar de su limitante enfermedad, fuera del cuadrilátero y las magistrales lecciones de humanidad e inteligencia de un hombre que, recordemos, en 1964 había sido incapacitado para el servicio militar por no haber superado un examen de cociente intelectual, se hacen hoy tan vigentes y necesarias como lo puede ser el mensaje de Jesucristo… porque , desgraciadamente nos estremecemos a diario, en pleno siglo XXI con actuaciones racistas deleznables en ese gran pais, Estados Unidos, o con los constantes y miserables atentados contra la humanidad de los asesinos, de ese pretendido y miserable seudo-estado, el Estado Islámico y sucedáneos.

La solución sigue sin ser la violencia ciega o el odio, sólo se conseguirá avanzar si, contra viento y marea, incidimos en buscar la paz y la libertad de todos y cada uno y poner en valor el respeto mutuo, para esto recordar las palabras del “Más Grande” de un gran musulmán después del atentado de San Bernardino en el que murieron 14 personas, así dijo: «Los verdaderos musulmanes saben que la violencia despiadada de los llamados yihadistas islámicos va en contra de los principios de nuestra religión», dijo para añadir que «estos asesinos han pervertido la visión de la gente de lo que es realmente el Islam»: «No hay nada islámico en matar a personas inocentes en París, San Bernardino o en cualquier parte del mundo».

Hace apenas un mes murió, a los 74 años, este gran hombre.